Publicado: 19 de Marzo de 2017

La OMS nos define la diabetes como una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. Añade que se espera que la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030. ¿Mortalidad? Sí, así es. Y es que esta enfermedad conocida comúnmente como “tener azúcar”, fue capaz de cobrarse la vida de 1,5 millones de personas en 2012.

A pesar de lo comentado, hay que dejar muy claro que el simple hecho de ser diagnosticado como diabético no implica una relación directa con la muerte pero, para ello, sí que es necesaria una concienciación y un compromiso muy exhaustivo por parte del paciente, como son reducir la ingesta de dulces, grasas, no fumar y llevar una vida físicamente activa entre otros.

Si volvemos a la definición declarada por la OMS vemos que hay 2 casos considerados como diabetes: el primero de ellos, denominado diabetes tipo I (DM1) se caracteriza por una producción deficiente de insulina y, además, requiere la administración diaria de esta hormona. Otro detalle muy característico es su edad de parición, siendo inferior a los 25 años. El segundo de los casos se correspondería con la diabetes tipo 2 (DM2), donde la insulina no se utiliza de manera eficaz en el organismo. En este último, en la mayoría de los casos los pacientes superan los 45 años, aunque en la actualidad existe un porcentaje relativamente alto de niños que por los hábitos alimenticios, sedentarismo y demás variables que se encuentran en estudio padecen diabetes de este tipo. Esta última es la más frecuente, los pacientes no son insulinodependientes y su etiopatogenia no es aún del todo conocida.

Existe un caso más de diabetes que aparece durante el embarazo entre la semana 24-28, denominada diabetes gestacional, que se suele detectar generalmente en las numerosas pruebas prenatales más que por lo propios síntomas (similares a los de la diabetes tipo 2) y desaparece después del parto.

El descontrol de alguno de estos tipos de diabetes y la falta de aplicación de los límites que cada una requiere puede debutar en graves consecuencias como son el fallo renal, pérdida completa de la vista y deterioro nervioso que finalmente debuta en neuropatía y úlcera diabética.